¡No, no..., que no! Que no vamos a hablar de vinos.
Vamos a recordar a los grandes genios del cante que nacieron en el citado año de mil novecientos nueve y especialmente a tres que a mi juicio han sido olvidados por el gran público flamenco. Al menos no se les ha tratado debidamente en el año en que se cumple el centenario de su nacimiento.

Antonio Cruz García, Antonio Mairena (5 de septiembre de 1.909) tuvo su merecido homenaje con motivo del XLVIII Festival de Cante Jondo "Antonio Mairena" en su pueblo.

Manuel Ortega Juárez, Manolo Caracol (9 de julio de 1.909) fue homenajeado en el XXXVII Congreso Internacional de Arte Flamenco, tuvo su homenaje el 5 de Mayo en Sevilla y hasta se ha publicado un libro para celebrar el centenario de su nacimiento.
Y claro, muy merecidamente desde luego, estos dos genios centenarios se han llevado hasta el momento todos los honores.
Desde este humilde rincón flamenco quiero reivindicar la figura de otros tres grandes del cante que también forman parte de esa gran cosecha de 1.909: y nos estamos refiriendo a:
- Dolores Jiménez Alcántara, la Niña de la Puebla (Puebla de Cazalla, 28 de julio de 1.909) la musa ciega de los campanilleros que paseó su arte por todo el territorio nacional en compañía de su marido Luquitas de Marchena y de sus hijos Pepe y Adelfa Soto. Y lo de pasear puede ser un eufemismo pues más que paseos era un arrastrarse de teatro en teatro, de pueblo en pueblo, de feria en feria para, ¡eso sí! hacer felices por un par de horas a millones de españoles y españolas que no deberían olvidarla.
- Antonio Pérez Guerrero, El Sevillano (Sevilla, 15 de abril de 1.909) que alcanzó la gloria, además de por su arte, por haber creado un estilo de fandango propio que ha quedado para siempre ligado al repertorio clásico del cante. Un fandango a la medida de sus facultades, cortito si se quiere, pero emocionante, firme y con un final acelerado muy difícil de imitar. Él mismo así lo reconocía:
XXX. EL SEVILLANO. Fandangos personales.
(Suprimido por el autor)
- Y María Zamorano Ruiz, María La Talegona (Córdoba, 11 de agosto de 1.909), única hembra de los seis hijos que tuvo Rafaela Ruiz conocida por "La Talegona" y la culpable de que el cante de María no se perdiera en la noche de los tiempos. La niña era muy tímida y no había manera de subirla a un escenario y menos para cantar. Animada por los premios, ganados en los concursos en que su madre la apuntaba, dejó de limpiar cines y teatros para ser protagonista en ellos. Actuó en Suiza, Holanda y Alemania haciendo las delicias de los emigrantes españoles que trabajaban en estos países. Aprendió a escribir su nombre para poder firmar los autógrafos que le pedían. Pasado el tiempo y de vuelta en su ciudad natal, siempre soltera, vivió rodeada del cariño de sus amigos y familiares. Un sobrino suyo, Talegón de Córdoba, es hoy un afamado cantaor que alterna sus actuaciones con las clases que imparte en la Academia Amor de Dios y otros centros cordobeses
Para remediar, en la medida de mi modestia, el escaso eco que el centenario del nacimiento de estos tres grandes artistas ha tenido en la prensa y revistas dirigidas al gran público, les rindo este humilde homenaje.
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Con un bien se paga,
tú no debes olvidar,
que un mal, con un bien se paga.
Con eso demostrarás
que la mentira se acaba
cuando llega la verdad
Con un bien se paga,
tú no debes olvidar,
que un mal, con un bien se paga.
Con eso demostrarás
que la mentira se acaba
cuando llega la verdad
(Fandango de Antonio El Sevillano)






















