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jueves 26 de noviembre de 2009

¿AGOREROS DEL FLAMENCO?

Llevo largo rato pensando en lo de agoreros y, aunque no me gusta el término, no encuentro otro mejor para referirme a aquellos que desde hace casi doscientos años llevan pronosticando que "esto se acaba".

Y por eso de que no me gusta el vocablo quiero aclarar que en modo alguno lo utilizo en forma despectiva. Los personajes que voy a nombrar merecen todo mi respeto, han sido, son y seguirán siendo grandes figuras del flamenco; pero, en mi modesta opinión, se equivocaron como lo seguirán haciendo todos los que anuncian la hecatombe o el apocalipsis del Arte Flamenco.


--La larga lista la inaugura Antonio Machado y Álvarez, "Demófilo" (Santiago de Compostela, 1.848 - Sevilla, 1.893), padre de los Machado, cuando

""...anuncia con toda solemnidad la muerte inminente del "cante gitano", cuya pureza, dijo, sufría mil peligros en aquellos cafés abarrotados de un "público que paga"..."" (Miguel Mora en "La Voz de los Flamencos")

Silverio Franconetti, el Gran Payo, demostraría que lo que Demófilo llamaba muerte no era sino evolución, sin olvidar que la mayoría de los estilos flamencos nacieron en la época gloriosa de los Cafés Cantantes.


--Fernando Rodríguez Gómez (Triana, 1.867 - Camas (Sevilla), 1.940), más conocido como Fernando el de Triana, cantaor profesional y autor del libro "Arte y Artistas Flamencos", editado en 1.935, también teme por la decadencia y escasez de cantaores sistemáticos como Juan Breva, El Canario, Chacón, Fosforito el Viejo, etc. y critica a la pléyade de "niños" y "niñas" que sólo saben cantar fandangos y milongas.

""Estos niños ya se sabe: fandangos y más fandangos, pero todos los fandangos iguales; y si el público tiene el mal gusto de hacerles repetir, se dejan venir con el "Sordao herío" o "Juan Simón" (...) ¿Por qué el público que paga no obliga a esa legión de marchosos, amparados, sin derecho a ello, en el nombre de artistas, a que aprendan a cantar y cuando sepan que lo exploten profesionalmente?...""

En esta época de la llamada Ópera Flamenca, denostada por tantos y tantos flamencológos, se crearon los fandangos de Pepe Palanca, el Gloria, José Cepero, Macandé, Manuel Vallejo, El Carbonerillo, el Niño de la Calzá, Antonio El Sevillano, Pérez de Guzmán, Niño de Fregenal y tantos otros. Y no digamos nada de las colombianas y otros de los llamados Cantes de Ida y Vuelta.




--Antonio Mairena (Mirena del Alcor, 1.909 - Sevilla, 1.983) grande entre los grandes, una enciclopedia del cante que estudió, investigó, recuperó y revalorizó cantes que, de no ser por él, se habrían perdido en la noche de los tiempos. Todo lo bueno que se diga de él será siempre poco; pero creo que cometió el error de intentar dogmatizar y proclamar lo que era válido y lo que no lo era, primando al cante gitano por encima de todo.


--Mas dogmáticos aún fueron sus seguidores y la corriente del Mairenismo sacralizando la figura del Maestro a extremos casi heréticos. Muchos seguidores de esta corriente hablan de la estética de lo jondo de forma excluyente identificándola con el lema "Jondo o Nada". Para mí la estética de lo jondo se identifica con la pintura, la poesía, la fotografía y todas las manifestaciones artísticas inspiradas o basadas en el Arte Flamenco.




--Antonio Nuñez "El Chocolate" (Jerez de la Frontera, 1.930 - Sevilla, 2.005) en su disco "Mis setenta años de cante" escribe:

""Recuerdo con tristeza un Flamenco grande y universal. Un Flamenco espiritual y hermoso que muchos hombres y mujeres -artistas y aficionados- contribuyeron a que sea una de las músicas más reconocidas del mundo, y creo que se nos va. Me estoy quedando solo.""


--Manuel Agujetas, de una de las sagas cantaoras más flamenca y más gitana de Jerez, cantaor con denominación de origen, es todavía más drástico y claro:


video
De uno de los programas de la serie "Algo más que Flamenco" que presentaron Sara Baras y Paco Sánchez y repuesto recientemente por el Canal Clásico de RTVE


Podríamos seguir con más citas y esto sería interminable.

A todos estos grandes personajes, desde su exclusivo punto de vista, no les falta razón. Pero yo, humildemente, pienso que se equivocaron al considerar al Arte Flamenco sólo bajo una parte del mismo (cante gitano, cante puro, cante grande, baile de Jerez, etc.)

Para mí el Flamenco es mucho más. En la música flamenca caben los gritos desgarrados de una seguiriya cantada por Manuel Agujetas, las filigranas melismáticas de un Pepe Marchena, las novedosas creaciones de Morente, Paco de Lucía, Lebrijano o Sara Baras (por citar sólo unos pocos), los fandangos, las milongas, las soleares, las bulerías y por qué no las fusiones con otras músicas. Todo eso, siempre que tenga calidad, no acabará con el Flamenco sino que lo enriquecerá y lo hará cada vez más grande.

No sabemos como será el Flamenco del siglo XXII; pero lo que no me cabe duda es que seguirá existiendo.



Termino con este "Poema del Tiempo", fragmento de "Así que pasen cinco años" de Federico García Lorca, que nos canta Enrique Morente acompañado por las guitarras de Juan Carmona Habichuela, Montoyita y la bandurria de Rafael Andujar.

¡Que lo disfruten!

XXX. Enrique Morente.

XXX. Poema del Tiempo.



jueves 12 de noviembre de 2009

¿EVOLUCIÓN DEL BAILE FLAMENCO?

En los prolegómenos de la última velada de la Peña Flamenca de Cáceres, algún socio, en uno de los típicos corrillos que se forman, se quejaba de la larga ausencia de un espectáculo de baile flamenco en nuestra peña.

Mi docto amigo Simón, Niño de la Ribera, "correcaminos" del flamenco, hombre sensato y de gran experiencia por su dilatada carrera artística, presente en aquel grupito, dijo algo parecido a esto:

""Antes íba un guitarrista, un cantaor y un bailaor o bailaora cosa que se podía pagar. Ahora, un cuadro flamenco necesita como mínimo cajón, palmeros, cantaores, y cuerpo de baile lo que quiere decir que hay que pagar a un montón de gente y eso no puede asumirlo una peña con los medios de la nuestra""

Y esto me dio la idea para esta entrada sobre el baile flamenco de ayer y de hoy.

Y como una imagen vale más que mil palabras, podemos comparar los dos vídeos siguientes:



video

El primero data de principio de los años setenta aproximadamente. Lucero Tena, con bata de cola, palillos (castañuelas) y su flor en el pelo, como mandan los cánones flamencos, juega, ronea y se funde con Gabriel Moreno que le canta por seguiriyas siguiéndole el juego. Participa también Victor Monge "Serranito" con su guitarra.

Más clásico, más arte y con menos flamencos: ¡imposible!




video

En el segundo, de 1.998, Antonio Canales, vestido de cualquier forma menos flamenca y rodeado de artistas, nos baila unas bulerías por soleá para quitarse el sombrero. El vestuario y toda la parafernalia que rodea al bailaor dejan de tener importancia cuando Canales inicia su baile.

¡Qué gran artista!


Ambos vídeos me parecen antológicos.

Uno se podrá decantar más o menos por una u otra forma de baile; se podrá emocionar más o menos con uno u otro artista. Un bailaor o bailaora podrá incluir en su grupo más o menos colaboradores y éste o aquel instrumento. Pero como no transmita emoción y sentimiento ya puede llenar el escenario de gente que no le servirán para ocultar su mediocridad.

¿Quién dijo que la evolución acabará con el flamenco?

Sigo reafirmándome en mi idea de "renovarse o morir".

*****

Dices que duermes sola,
mientes como hay Dios,
porque de noche, con el pensamiento,
dormimos los dos

(Seguiriya popular de Curro Dulce)

jueves 29 de octubre de 2009

BERNARDA DE UTRERA

In memoriam


Fallece Bernarda de Utrera








Descanse en paz,
y junto a su hermana Fernanda,
una de las mejores cantaoras
de todos los tiempos.

viernes 16 de octubre de 2009

LA GRAN COSECHA DE 1.909

¡No, no..., que no! Que no vamos a hablar de vinos.

Vamos a recordar a los grandes genios del cante que nacieron en el citado año de mil novecientos nueve y especialmente a tres que a mi juicio han sido olvidados por el gran público flamenco. Al menos no se les ha tratado debidamente en el año en que se cumple el centenario de su nacimiento.




Antonio Cruz García, Antonio Mairena (5 de septiembre de 1.909) tuvo su merecido homenaje con motivo del XLVIII Festival de Cante Jondo "Antonio Mairena" en su pueblo.









Manuel Ortega Juárez, Manolo Caracol (9 de julio de 1.909) fue homenajeado en el XXXVII Congreso Internacional de Arte Flamenco, tuvo su homenaje el 5 de Mayo en Sevilla y hasta se ha publicado un libro para celebrar el centenario de su nacimiento.




Y claro, muy merecidamente desde luego, estos dos genios centenarios se han llevado hasta el momento todos los honores.



Desde este humilde rincón flamenco quiero reivindicar la figura de otros tres grandes del cante que también forman parte de esa gran cosecha de 1.909: y nos estamos refiriendo a:



  • Dolores Jiménez Alcántara, la Niña de la Puebla (Puebla de Cazalla, 28 de julio de 1.909) la musa ciega de los campanilleros que paseó su arte por todo el territorio nacional en compañía de su marido Luquitas de Marchena y de sus hijos Pepe y Adelfa Soto. Y lo de pasear puede ser un eufemismo pues más que paseos era un arrastrarse de teatro en teatro, de pueblo en pueblo, de feria en feria para, ¡eso sí! hacer felices por un par de horas a millones de españoles y españolas que no deberían olvidarla.


  • Antonio Pérez Guerrero, El Sevillano (Sevilla, 15 de abril de 1.909) que alcanzó la gloria, además de por su arte, por haber creado un estilo de fandango propio que ha quedado para siempre ligado al repertorio clásico del cante. Un fandango a la medida de sus facultades, cortito si se quiere, pero emocionante, firme y con un final acelerado muy difícil de imitar. Él mismo así lo reconocía:
""En mis fandangos tal vez lo difícil esté al final. Es una cosa de velocidad. Hay que recortar, y decirlo to' en un momento. Mi cante es recortao, no se puede alargar...""

XXX. EL SEVILLANO. Fandangos personales.

XXX.





  • Y María Zamorano Ruiz, María La Talegona (Córdoba, 11 de agosto de 1.909), única hembra de los seis hijos que tuvo Rafaela Ruiz conocida por "La Talegona" y la culpable de que el cante de María no se perdiera en la noche de los tiempos. La niña era muy tímida y no había manera de subirla a un escenario y menos para cantar. Animada por los premios, ganados en los concursos en que su madre la apuntaba, dejó de limpiar cines y teatros para ser protagonista en ellos. Actuó en Suiza, Holanda y Alemania haciendo las delicias de los emigrantes españoles que trabajaban en estos países. Aprendió a escribir su nombre para poder firmar los autógrafos que le pedían. Pasado el tiempo y de vuelta en su ciudad natal, siempre soltera, vivió rodeada del cariño de sus amigos y familiares. Un sobrino suyo, Talegón de Córdoba, es hoy un afamado cantaor que alterna sus actuaciones con las clases que imparte en la Academia Amor de Dios y otros centros cordobeses

Para remediar, en la medida de mi modestia, el escaso eco que el centenario del nacimiento de estos tres grandes artistas ha tenido en la prensa y revistas dirigidas al gran público, les rindo este humilde homenaje.

*****

Con un bien se paga,
tú no debes olvidar,

que un mal, con un bien se paga.
Con eso demostrarás

que la mentira se acaba

cuando llega la verdad


(Fandango de Antonio El Sevillano)

viernes 9 de octubre de 2009

EL NIÑO DE LAS MORAS


Entre la mar, el campo y el cante

""Aquel niño huérfano que jugaba por las Cuatro Esquinas no sabía que iba a ser el Niño de las Moras. Juan Ternero Rodríguez es Juan español, Juan de Málaga, Juan de El Palo; pero a este Juan le pasó lo mismo que a muchos juanes de su época, de su patria y de su barrio: nunca fue a la escuela.
Su pupitre fue la jábega y sus únicos lápices fueron los escálamos....""



Así comienza el prologo del libro "El Niño de la Moras: entre la mar y el campo" de Miguel López Castro y Manuel Ternero Lupiáñez (nieto de Juan), escrito por Manuel Alcántara.



Juan Ternero Rodríguez (El Palo - Málaga 1.886 - 1970) más conocido como el Niño de las Moras, también llamado por sus paisanos Compadrito y Rascones (apodo de su padre), no pudo ir a la escuela convencional; pero sí estuvo en la escuela de la vida, del trabajo, de las fatigas, del esfuerzo y de las penas, ayudando a su padre desde su más tierna infancia, en las faenas de la pesca que practicaban los marengos con la jábega, la tralla, el copo, el soterraje y tantas otras.



De su madre, Francisca Rodríguez Mingorance, aprendió a amar el cante que había nacido con él.

Un día en que la jábega no pudo salir a la mar debido al temporal, el patrono pidió a Juanillo que los animara con unos cantes. Mientras esto sucedía, acertaron a pasar por alli unos señores que, en oyendo cantar a la criatura y admirados por la capacidad y el arte de un niño tan pequeño, lo llevaron con ellos a un merendero cercano donde estuvieron escuchándole hasta bien entrada la tarde. Los 20 duros que recibió como pago por su arte los repartió con su padre y los compañeros pescadores que, gracias a Juanillo, ese día pudieron llevar algo a casa para el sustento de sus familias.

Tirando de la tralla para sacar el copo

Cansado de la dura faena marinera, cuando contaba 14 años de edad, decidió dedicarse a vender moras por las calles de Málaga y creó uno de los pregones más famosos de la historia del cante flamenco.

XXX. Niño de las Moras. Pregón

XXX.
Vendedor de moras

El pregón tiene dos partes:
  • La primera es un pregón-diálogo entre Zarapico y su padre, que vendían hortalizas, escuchado por el Niño de las Moras y del que sacó la idea para hacer el suyo.
  • La segunda es el pregón de las moras, con aires de soleá, que Juan creó para la venta de su producto.
Después creo otro pregón por martinete.



La venta de las moras, sus pregones y sobre todo las fiestas a las que era llamado para cantar le dieron fama en Málaga y le llegó su primer contrato importante. En el Café de Chinitas le conoció don Antonio Chacón que se lo llevó con él a Sevilla. Cantó después en Madrid, Barcelona y Francia. Fueron sus mejores años. Vivió del cante, por y para el cante, compartiendo cartel con lo mejor de la época: Chacón, la Trini, la Niña de los Peines, Juan Breva, Manuel Torre, Vallejo, Escacena... Aunque renunció muchas veces a largos contratos para no estar lejos de su familia, de El Palo y su ambiente marinero.

Uno de los cantes que nos ha dejado grabado (se negó siempre a grabar y sólo lo hizo cuando sus facultades ya no eran las mejores) fue la malagueña de Baldomero Pacheco y que siempre la anunciaba como "de El Pena" ya que que de él la aprendió. Le acompaña a la guitarra Melchor de Marchena.

XXX. Niño de las Moras. Malagueña de Baldomero Pacheco.

XXX.


La buena racha la interrumpió la Guerra Civil.

Al regreso de un exilio forzoso tuvo que volver a la venta de las moras para sacar adelante a su prole y poco a poco se fue ganando de nuevo aquel prestigio de cantaor serio, humilde y sencillo.


Las conversaciones con Sebastián el Pena (que por necesidad se fue a vivir con una hija cerca de la casa de Juan), las tardes en la peña Juan Breva con Diego el Perote y otros artistas de su época, la compañía de sus hijos y nietos, los paseos por el rebalaje de la playa junto a sus antiguos compañeros marengos y, a sus 81 años, el premio por tarantas que ganó en el Festival de la Unión de 1.967 alegraron los postreros años de la vida de este hombre sencillo, humilde y digno de aquellas palabras de Antonio Machado:

""...un hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno..."


Las Cuatro Esquinas, donde jugaba cuando niño, llevan hoy el nombre de Plaza del Niño de las Moras y en ella se colocó, por suscripción popular, un busto en su recuerdo.

Además de su humildad y sencillez nos dejó sus cantes:

Sus pregones.
Los jabegotes, que el gustaba anunciar como cantes de los marengos.
Y la malagueña de Baldomero Pacheco.




*****

Su voz potente y sonora
y en sus labios el corazón,
Málaga entera lo añora
y recuerda sus pregón
pregón del "NIÑO LAS MORAS"

(Malagueña de Antonio Beltrán cantada por Antonio Román)

viernes 2 de octubre de 2009

MANOLO CARACOL & ARTURO PAVÓN


¿Precursores del piano flamenco?





""...Poco hemos de decir de Manolo Caracol que ya no sepan todos los públicos. Cuarenta años de carrera triunfal, creación de un estilo inimitable, dominio de todos los cantes (...) Desde aquellos días del Concurso de Granada hasta la actualidad, una serie ininterrumpida de éxitos han jalonado la carrera artística de Manolo Caracol. En el disco que hoy presentamos, (...) hay una novedad realmente interesante: un acompañamiento alternado de piano, guitarra y orquesta con un criterio absolutamente original...""

Así reza en el reverso de la carátula del microsurco de 45 rpm registrado por PHILIPS en 1.962 y que hemos copiado.

XXX. Carcelero, carcelero.

XXX.

Esta fue una de las creaciones más famosas de la pareja Caracol-Arturo con la aportación de Juan Habichuela a la guitarra. Noche tras noche tenía que cantarla en "Los Canasteros" a petición de un público, al que se le quedaban grabados los sones de este Carcelero, y que Caracol interpretaba con total entrega ya que le iba como anillo al dedo a su gusto y afición por escenificar el flamenco.


El piano se había utilizado para acompañar a la copla en reuniones de poca gente o en algunas ocasiones puntuales. Tal fue el caso en la grabación que hicieron García Lorca y La Argentinita.

Pero el origen del piano flamenco (o sea la interpretación de flamenco al piano) está ligado a dos nombres propios:
  • José Romero que llevó al piano la música flamenca tal y como se había interpretado para la guitarra y sin intención de acompañamiento al cante.
  • Y nuestro Arturo Pavón, casado con Luisa Ortega hija de Manolo Caracol, que utilizó el piano como instrumento para acompañar al cante o al baile bien sea exclusivamente o intercalándolo con la guitarra.
Después vendrán Felipe Campuzano, Chano Domínguez, Pedro Ricardo Miño y David Peña "Dorantes" por citar sólo los más destacados.

Vídeos de Manolo Caracol y Arturo Pavón: Clic aquí

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Cuando yo me muera
te pido un encargo:
que con las trenzas de tu pelo negro
me amarren las manos.

Seguiriya popular grabada por Manolo Caracol, entre otros.